jueves, 15 de abril de 2010

-La falta de lectura en las últimas generaciones-

Muy buenos días a todos los presentes, les agradezco su presencia.
Hoy voy a disertar sobre la ausencia de lectura en los jóvenes.
Yo opino que la falta de lectura por parte de los jóvenes es una problemática preocupante de nuestros días. Una cuestión que no debemos dejar de lado y la cual todos debemos asumir mayor responsabilidad para que esto no ocurra con aquellos que sí acceden a los libros.
Considero que nos afecta a todos de la misma manera.
Miles de veces podríamos caer en el lugar común de que “ la educación empieza en la familia” pero… si tuviéramos que pensar que significa la lectura para todos los que estamos aquí presentes hoy, ¿qué dirían?
En mi lugar diría que la lectura amplia nuestro vocabulario, estimula los sentidos, provoca sentimientos pero por sobre todas las cosas educa. Es en la lectura donde encontramos una fuente repleta de conocimientos, aprendemos a relacionar hechos, a identificar personajes e historias
(historias reales y ficticias). También incorporamos ideas, conocemos lugares y mejoramos nuestra expresión. Pero más allá de todo eso, creamos nuestro propio sentido de lo que estamos leyendo.
Dentro de la educación, a la cual me refería anteriormente, están nuestros modelos y referentes que nos acompañan durante la vida. Si ellos no leen, es menos probable que los chicos lean. Por otro lado, propongo analizar el sistema que actualmente y hace ya unos años, se implementa en las escuelas en donde se ve a la lectura como una obligación académica que como una actividad que sirve para el enriquecimiento personal y puede ser disfrutada.

Considero que el mundo de la globalización y los medios de comunicación, modifican el modo de acceder a la información y a la comunicación. La lectura, en muchos casos, es intercambiada por la rapidez, lo fácil, lo corto, lo simple.
Ray Bradbury, escritor de Fahrenheit 451, en una novela distópica que trata sobre un mundo donde los libros están prohibidos, afirmó en videoconferencia desde Los Ángeles, con motivo de la Feria del Libro: “ Las nuevas tecnologías bombardean a la sociedad con información, pero de cara a la formación de las personas, nada es sustituto de los libros.”
Bradbury se refiere a un bombardeo de información porque debido al nuevo estilo de vida donde el tiempo es dinero, y en donde no se puede desperdiciarlo, los jóvenes están expuestos a tal grado de contenidos que no llegan a desarrollar un pensamiento crítico.

Están acostumbrados a la velocidad de imágenes y a ver sólo lo que les interesa. Debido a que la lectura de libros resulta una tarea lenta y aburrida los jóvenes eligen Internet donde todo es más acotado, sencillo y rápido. Esto se ve claramente en una encuesta llevada a cabo por La Fundación El Libro y la Universidad de San Andrés a principio de este año, donde de los chicos que admitieron no leer, un 40% dijo que es porque los aburre y un 37% por no tener tiempo. El resto argumentó otras razones.
Yo creo que la falta de lectura de libros hace que disminuya la cultura general de los jóvenes, así como aumentan los casos de errores u horrores ortográficos. También, los jóvenes se limitan a un vocabulario muy acotado al momento de expresarse. No pido que lean Bradbury, Capote, Cortázar y muchos otros de la literatura universal, pero sí, artículos de menor complejidad, obras pequeñas y de mayor significación, pero nunca dejen de leer. Y si alguno de los que está presentes hoy aquí, tiene la posibilidad de que esto deje de ser una problemática, adelante!
Estos son uno de los tantos problemas que la falta de lectura ha ido provocando en estas últimas décadas, y que nosotros como parte de esta sociedad y como futuros comunicadores, estamos obligados a modificar.
Todos debemos tomar conciencia de que existe y que la solución no es tarea solamente de la escuela, sino de los padres y de todos aquellos individuos e instituciones comprometidas con la formación de las personas.
Por último, me gustaría decir que los libros instruyen, forman y abren la mente de cualquiera, los creo necesarios para la imaginación de cada uno, aunque ese libro no sea de ficción, sino porque la propia imaginación que crea el lector en cada hecho, en cada línea, en cada hoja.
De esta manera, me despido agradeciendo la presencia de todos ustedes. Muchas gracias, que tengan un buen día.


Yanil Auce

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